Guarda y Custodia Compartida no impuesta.

El Tribunal Supremo, señaló en Sentencia 257/2013, de 29 de Abril, en la Sala 1, que la redacción del Artículo 92 del Código Civil ” no permite concluir que se trate de una medida excepcional, sino que al contrario habrá de considerarse normal e incluso deseable, porque permite que se haga efectivo el derecho que los hijos tienen a relacionarse con ambos progenitores, aún en situaciones de crisis, siempre que ello sea posible y en tanto en cuanto lo sea”.

A partir de la Sentencia del Tribunal Supremo de Abril de 2013, el Tribunal Supremo inicia una línea jurisprudencial a favor de la Guarda y Custodia Compartida.

Señala la necesidad de probar y justificar, la conveniencia de dicho modelo.

Los criterios establecidos en la STS de 29 de Abril de 2013, han de ser integrados con hechos y pruebas. STS 515/2015, de 15 de Octubre de 2014:” Obligación de los padres es no sólo interesar, este sistema de guarda, bajo el principio de contradicción, sino concretar la forma y contenido de su ejercicio a través de un plan contradictorio ajustado a las necesidades y disponibilidad de las partes implicadas, que integre con hechos y pruebas los distintos criterios y las ventajas que va a tener para los hijos, una vez producida la crisis de la pareja, lo que no tiene que ver únicamente con la permanencia o no de los hijos en un domicilio estable, sino con otros aspectos referidos a la toma de decisiones sobre su educacion, cuidados, salud, periodos de convivencia con cada progenitor, relación y comunicación con ellos, y régimen de relaciones con sus hermanos, abuelos etc.

El Tribunal Supremo en reiterada doctrina jurisprudencial señala, que las relaciones entre los conyuges, solo se convierten en relevantes, cuando afecten, perjudicándolo, el interés del menor.

El Tribunal Supremo, en su Sentencia de 29 de Abril de 2013, declara que la Custodia Compartida, conlleva como premisa la necesidad de que entre los padres exista una relación de mutuo respeto, que permita, la de adopción de actitudes y conductas, que beneficien al menor, que no perturben, su desarrollo emocional, y que pese a la ruptura afectiva de los progenitores, se mantenga un marco familiar de referencia que sustente un crecimiento armónico de su personalidad.

Pero el Tribunal Supremo, también señala, que ” para la adopción del sistema, de guarda y custodia compartida, no se exige un acuerdo sin fisuras, sino una actitud razonable, y eficiente en orden al desarrollo del menor, así como unas habilidades para el diálogo.

No podemos olvidarnos, de la corresponsabilidad parental, y los horarios de trabajo deberían flexibilizarse y racionalizarse los permisos de paternidad, que deben tener carácter obligatorio de forma alternativa a los de las mujeres.

Sería está la única manera, de poder educar, en igualdad a nuestras hijas e hijos.

No procede, imponer, una Guarda y Custodia Compartida.

No procede, no valorar, suficientemente, las circunstancias del asunto que trae causa.

Deben crearse Cuerpos Profesionales de la Psicología, como Cuerpo Especial adscrito al Ministerio de Justicia.

No existe, evidencia científica, que avale que la Custodia Compartida, sea el sistema más beneficioso, para los hijos y las hijas, porque como siempre, en nuestra práctica diaria, dependerá del caso en concreto que tratemos.

Cuando se adopte, una Custodia Compartida impuesta, ha de hacerse de forma provisional, realizando una nueva valoración cada seis meses, sobre cómo se están adaptando los niños/as a este modelo de custodia, tal como ocurre en Francia, país en que se han revocado ya, numerosas custodias compartidas, impuestas.

La Custodia Compartida, no debería poder establecerse, sin que durante la convivencia de los hijos con los padres, haya existido auténtica corresponsabilidad en los cuidados, de manera que los hayan ejercido indistintamente, el Padre o la Madre, con el mismo grado de implicación.

Asimismo, la Custodia Compartida, no debería regularse, sin que las hijas y los hijos hayan sido criados, con las mismas pautas educativas, por la Madre y por el Padre, y que hayan establecido un vínculo afectivo, y una relación de confianza equivalente con ambos.

Es, muy importante, tener en cuenta, la edad de los menores, a la hora de plantear, una Custodia Compartida. Los especialistas en Psicología evolutiva, recomiendan, no considerarlo, antes de los ocho años de edad de los niños/as.

La Custodia Compartida impuesta, afecta a las pautas de crianza, fomenta las educaciones dispares, lo que puede provocar, estrés infantil, a corto y largo plazo, en los niños/as, e integra un desarrollo emocional con repercusiones negativas que afectan, a los niños/as, en su ámbito cognitivo, académico y social.

Con Ángeles Alvarez, ” no podemos imponer, que el modelo relacional, entre quienes se separan, este judicializado.

Hay que permitir, acuerdos entre los ex cónyuges y fomentar, dichos acuerdos”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s