Pensión Compensatoria y Parejas de Hecho

«La falta de una normativa positiva concreta para los casos de extinción de la unión “more uxorio” ha dado lugar a una variada jurisprudencia, salvo en la admisibilidad general de los pactos expresos, o tácitos (“falta concludentia”), con acogimiento de soluciones de comunidad de bienes (Sentencia 4 Junio 1.998) o de sociedad irregular (Sentencias 18 Mayo 1.992, 18 Febrero 1.993, 18 Marzo 1.995), que ha efectuado un esfuerzo para proporcionar remedio jurídico a las peculiaridades casuísticas, lo que ha dado lugar a diversas soluciones, no reñidas entre sí.

Y en tal sentido, dejando a un lado admisiones hipotéticas (Sentencias 27 Mayo, 20 Octubre y 24 Noviembre 1.994 ), son de destacar las Sentencias de 13 de Junio de 1.986 , que aplica el principio de la buena fe y la sanción del abuso del derecho, en sintonía con una interpretación acorde con la realidad social; 11 de Diciembre de 1.992, que aplicó la doctrina del enriquecimiento injusto; 16 de Diciembre de 1.996, indemnización de daños y perjuicios del Artículo . 1.902 Código Civil en atención a que hubo promesa de matrimonio; y aplicación analógica del Articulo 96 en relación con el 4o.1, ambos del Código Civil , por lo que respecta al uso de la vivienda familiar; 10 de Marzo de 1.998, principio de protección del conviviente más débil, que también se menciona en la de 27 de Marzo de 2.001, y se ratifica en la de 17 de Enero de 2.003; 27 de Marzo de 2.001, que alude a las doctrinas del enriquecimiento injusto, aplicación analógica de pensión compensatoria del Artículo 97 del Código Civil y principio de protección del conviviente perjudicado; y 5 de Julio de 2.001 y 16 de Julio de 2.001, sobre aplicación analógica del Articulo Código Civil.

En conclusión, se puede decir que en el criterio jurisprudencial de la Sala Primera del Tribunal Supremo en materia de compensación económica no pactada en la ruptura de las parejas de hecho, se puede constatar que la técnica más utilizada es la de la doctrina del enriquecimiento injusto, seguida por la de protección del conviviente más perjudicado por la situación de hecho, más tarde la de la aplicación analógica del Articulo 97 del Código Civil , y por la de la teoría de la responsabilidad civil extracontractual, y por último la de disolución de la sociedad civil irregular o comunidad de bienes» […]

«Por ello debe huirse de la aplicación por “analogía legis” de normas propias del matrimonio como son los Artículos 97, 96 y 98 Código Civil ya que tal aplicación comporta inevitablemente una penalización de la libre ruptura de la pareja, y más especialmente una penalización al miembro de la unión que no desea su continuidad. Apenas cabe imaginar nada más paradójico que imponer una compensación económica por la ruptura a quien precisamente nunca quiso acogerse al régimen jurídico que prevé dicha compensación para el caso de ruptura del matrimonio por separación o divorcio.

Ahora bien, todo lo anterior, no debe excluirse cuando proceda la aplicación del derecho resarcitorio, para los casos en que pueda darse un desequilibrio no querido ni buscado, en los supuestos de una disolución de una unión de hecho. Determinar si, en los casos de ruptura de una unión de hecho, sea por consenso o por decisión unilateral, se puede derivar una compensación o una indemnización. Dentro del ámbito del derecho resarcitorio y dada la ausencia de norma concreta que regule la cuestión actual, habrá que recurrir a la técnica de “la analogía iuris”, o sea no partir para la aplicación analógica de una sola norma, ni proceder de lo particular a lo particular, sino que, partiendo de una serie o conjunto de normas, tratar de deducir de ellas un principio general del Derecho. En conclusión, que hay que entender la “analogía iuris” como un mecanismo de obtención y de aplicación de los principios generales del Derecho. Esta “analogía iuris” -la “Rechtsanalogie” del B.G.B.- parte de un conjunto de preceptos, de los que extrae, por inducción, su principio inspirador y lo aplica al caso no regulado.

Todo ello lleva ineludiblemente a la aplicación, para resolver tal problema fundamentado en la disolución de una unión de hecho, al principio general del derecho – Articulo 1-1 del Código Civil- y a la figura del enriquecimiento injusto recogida en el Artículo 10- 9 y en el Artículo 1887, ambos de dichoCódigo, que siempre servirá como “cláusula de cierre” para resolver la cuestión. Pues la compensación que se puede conceder en los supuestos de ruptura requiere básicamente que se produzca un desequilibrio, que se mide en relación con el otro cónyuge y que implica un empeoramiento en relación con la situación anterior. Estos rasgos definitorios de la base o causa de la compensación, ¿hasta qué punto son proyectables sobre una convivencia “more uxorio” en la que, por hipótesis, ni un cónyuge ni el otro se obligaron o vincularon a una vida en común?

Habrá que estar, al supuesto, a la existencia de pactos, promesas o la creación y el sostenimiento de situaciones de facto de las que, por la vía de los “facta concludentia” se pueda deducir que hubo ese proyecto de vida en común y que se ha producido lo que se denomina la “pérdida de oportunidad”, que sería, aquí, el factor de soporte que vendría de algún modo a sustituir al concepto de”empeoramiento” que ha de calificar el desequilibrio» (Sentencia de Pleno de 12 de Septiembre, de 2005).

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