Cuestiones propuestas al Jurado en el veredicto sobre los hechos.

En la Sentencia del Tribunal Supremo de fecha 16 de Octubre de 2012 se especifica que “En la Sentencia núm. 300/2012, de 3 de mayo, se recordaba que las resoluciones de 26 de julio de 2000, núm. 439/2000, 13 de marzo de 2001, núm. 382/2001 y 23 abril de 2003, núm. 590/2003, entre otras, ya señalaron que las cuestiones propuestas al Jurado en el veredicto sobre los hechos deben contener proposiciones fácticas, y no jurídicas, evitando la introducción de conceptos jurídicos que predeterminen el fallo.

Entre estas proposiciones fácticas pueden introducirse, cuando sea necesario, las relativas a elementos subjetivos, que en todo caso deben deducirse de los datos objetivos sobre los que se efectúan los pronunciamientos anteriores (art. 52.1.a de la Ley del Jurado, apartado final).” Y que “la doctrina deesta Sala (SSTS 851/99, de 31 de mayo,956/2000, de 24 de julio,439/2000, de 26 de julioy300/2012, de 3 de mayoentre otras) estima que el Jurado, en su veredicto, puede pronunciarse sobre elementos intencionales, pero este pronunciamiento constituye un juicio de inferencia, en el sentido jurisprudencial, que tiene que tener su base objetiva en datos externos que se declaren expresamente como probados en una propuesta previa obrante en el objeto del veredicto, y es revisable por vía de recurso siempre que se aporten elementos que pongan de relieve la falta de lógica y racionalidad del juicio, en relación con los datos objetivos obrantes en el propio relato fáctico”.

También se ha discutido la valoración de la prueba efectuada por los jurados al argumentarse que la velocidad reducida y las falta de prueba del consumo de tóxicos, por no haberse practicado comprobaciones ad hoc, son apreciaciones que no excluyen la gravedad de la imprudencia destacándose el contrasentido deque, sin comprobaciones inmediatas de esa índole, se haya aceptado un consumo de medicamentos capaz de afectar las capacidades del acusado limitándolas notablemente.

No se puede eludir ahora la integridad del veredicto ni discutir la valoración de la prueba, pues con independencia de su racionalidad mínima, lo cierto es que esa valoración no afecta al esencial argumento, que se esgrima.

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