JURISPRUDENCIA. Homicidio y Agresión Sexual.

Roj: SAP M 11157/2018 – ECLI: ES:APM:2018:11157

Id Cendoj: 28079381002018100016

Órgano: Audiencia Provincial. Tribunal Jurado

Sede: Madrid Sección: 100

Fecha: 29/06/2018 No de Recurso: 79/2018

No de Resolución: 342/2018 Procedimiento: Penal. Jurado

Ponente: JUAN JOSE LOPEZ ORTEGA Tipo de Resolución: Sentencia

Sección no 04 de la Audiencia Provincial de Madrid

O. Judicial Origen: Juzgado Mixto no 02 de DIRECCION001

Procedimiento Origen: Tribunal del Jurado 270/2016

Contra : D./Dña. Justo y D./Dña. Leandro

PROCURADOR D./Dña. MARIA TERESA DE DONESTEVE Y VELAZQUEZ-GAZTELU

El Magistrado Presidente del Tribunal del Jurado, integrado en la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Madrid, ha pronunciado en nombre de SU MAJESTAD EL REY la siguiente:

SENTENCIA NÚM. 342/2018

En Madrid, a veintinueve de junio de dos mil dieciocho.

VISTOS en juicio oral y público ante el Tribunal del Jurado, integrado por quienes constan en el acta que se adjunta a la presente resolución y presidido por el Ilmo. Sr. Magistrado don Juan José López Ortega, los autos correspondientes al procedimiento núm. 270/2016, procedentes del Juzgado Mixto núm. 2 de DIRECCION001 , seguidos de oficio por el procedimiento previsto en la Ley Orgánica 5/1.995, de 22 de mayo, por delitos de homicidio y agresión sexual, contra DON Justo , nacido en Borsa (Rumania) el NUM004 de 1993, hijo de Paulino e Inés , con carta de identidad núm. NUM005 y DON Leandro , nacido en Borsa (Rumania) el NUM006 de 1992, hijo de Paulino e Inés , con documento personal de identidad de extranjero (NIE) núm. NUM007 , sin antecedentes penales que sean computables, en situación de privación cautelar de libertad por la presente causa desde su detención el día 21 de septiembre de 2016 y desde el 12 de enero de 2017 respectivamente.

En esta causa han sido partes el Ministerio Fiscal, representado por la Ilma. Sra. Dona Sonia Pampliega de Juan y, como acusación particular, doña Natalia , representada por la Procuradora Dona M de la Concepción Moreno de Barreda Rovira, y asistido por la Letrada Dona Begoña Martínez Sanchón.

Los acusados han sido representados por la Procuradora doña María Teresa de Donesteve y Velazquez-Gaztelu y defendidos por el Letrado don Elpidio José Silva Pacheco.

I. ANTECEDENTES

PRIMERO .- Recibidas las actuaciones en la secretaría de este Tribunal, por Auto de fecha 9 de marzo de 2018 , se determinaron los hechos justiciables y se señaló para el comienzo de la vista oral el día 28 de mayo de 2018, la cual se desarrolló ininterrumpidamente hasta su conclusión el día 21 de junio de 2018.

SEGUNDO .- El Tribunal del Jurado, constituido por el Magistrado-Presidente del Tribunal del Jurado, constituido en unión de la Sra. Letrada de la Administración de Justicia, el Ministerio Fiscal, la acusación particular, los acusados y sus Letrados defensores, una vez concluido el juicio oral y tras deliberar y votar cada uno de los hechos incluidos en el objeto del veredicto, declaró culpables a los acusados Justo y Leandro de haber dado muerte a Palmira y de haberla agredido sexualmente, hechos ocurridos el 11 de marzo de 2016 sobre las 2’30 horas de la madrugada en el club Copacabana sito en la avenida de los Príncipes de España de la localidad de Coslada.

TERCERO .- En el curso de la audiencia celebrada para la determinación de la pena, el Ministerio Fiscal formuló sus conclusiones definitivas contra los acusados Justo y Leandro , para quienes solicitó que se el impusiesen las siguientes penas:

Para el acusado Justo :

Por el delito de AGRESIÓN SEXUAL , previsto y penado en los artículos 178, 179, 180. 1. 2a y 5a, y 180.2 del mismo texto legal, con la concurrencia de la circunstancia atenuante de embriaguez, la pena de CATORCE AÑOS Y TRES MESES DE PRISIÓN , con la accesoria de inhabilitación absoluta durante el tiempo de la condena, así como, la medida de libertad vigilada durante un periodo de 10 años, consistente en la obligación de comunicar inmediatamente el cambio de lugar de residencia, la prohibición de aproximación y comunicación con los familiares de la víctima, y la prohibición de acudir y residir en la localidad e Coslada, al amparo de los artículos 192.1 , 106-1-c), e), f), g ) y h) del Código Penal .

Por el delito de HOMICIDIO , previsto y penado en los artículos 138.1 y 2. A), en relación al artículo 140.1.2a del Código Penal , con la concurrencia de la circunstancia atenuante de embriaguez, y la agravante de abuso de superioridad, la pena de VEINTE AÑOS DE PRISIÓN , con la accesoria de inhabilitación absoluta durante el tiempo de la condena, así como, la medida de libertad vigilada durante un período de 10 años, consistente en la obligación de comunicar inmediatamente el cambio de lugar de residencia, la prohibición de aproximación y comunicación con los familiares de la víctima, y la prohibición de acudir y residir en la localidad de Coslada, al amparo de los artículos 140-BIS , 106-1-c), e), f), g ) y h) del Código Penal , y pago por mitad de las costas procesales.

Para el acusado Leandro :

Por el delito de AGRESIÓN SEXUAL , previsto y penado en los artículos 178, 179, 180. 1. 2a y 5a, y 180.2 del mismo texto legal, con la concurrencia de la circunstancia eximente incompleta de embriaguez, la pena de ONCE AÑOS DE PRISIÓN , con la accesoria de inhabilitación absoluta durante el tiempo de la condena, así como, la medida de libertad vigilada durante un periodo de 10 años, consistente en la obligación de comunicar inmediatamente el cambio de lugar de residencia, la prohibición de aproximación y comunicación con los familiares de la víctima, y la prohibición de acudir y residir en la localidad e Coslada, al amparo de los artículos 192.1 , 106-1-c), e), f), g ) y h) del Código Penal .

Por el delito de HOMICIDIO , previsto y penado en los artículos 1381.1 y 2.a), en relación al artículo 140.1.2a del Código Penal , con la concurrencia de la circunstancia eximente incompleta de embriaguez, y la agravante de abuso de superioridad, la pena de TRECE AÑOS DE PRISIÓN , con la accesoria de inhabilitación absoluta durante el tiempo de la condena, así como, la medida de libertad vigilada durante un período de 10 años, consistente en la obligación de comunicar inmediatamente el cambio de lugar de residencia, la prohibición de aproximación y comunicación con los familiares de la víctima, y la prohibición de acudir y residir en la localidad de Coslada, al amparo de los artículos 140-BIS , 106-1-c), e), f), g ) y h) del Código Penal , y pago por mitad de las costas procesales.

CUARTO .- La acusación particular, en el mismo trámite, solicitó la condena de los acusados, adhiriéndose al escrito de acusación del Ministerio Fiscal

QUINTO .- La defensa de Justo , en el mismo trámite, realizó las siguientes consideraciones:

1a.- Mi representado ha sido declarado culpable de un delito de homicidio previsto y penado en el artículo 148.1.2o del Código Penal . En la concurrencia del referido delito, los Sres. Jurados apreciaron una circunstancia agravante de superioridad (Hecho 5) y una circunstancia atenuante de embriaguez (Hecho 9). Por ello, y en virtud del artículo 66.1.7o del Código Penal , las circunstancias modificativas de la responsabilidad penal arriba citadas deben compensarse, de forma que no debe apreciarse ninguna de ellas en la individualización de la pena.

Por ello, esta defensa entiende que debe imponerse una pena privativa de libertad DE QUINCE AÑOS POR EL DELITO DE HOMICIDIO.

2a .- Justo ha sido declarado culpable de un delito de agresión sexual previsto en el artículo 180.1 del Código Penal . En este supuesto no se han apreciado circunstancias agravantes de la responsabilidad penal por parte de los Sres. Jurados, y por el contrario, sí que se ha apreciado la concurrencia de una circunstancia atenuante (Hecho 9).

En virtud del artículo 66.1.2o del Código Penal , debe imponerse una pena inferior en un grado, siendo el límite penológico de la pena privativa de libertad de 6 años a 12 años menos 1 día.

En conclusión y en atención a lo expuesto, esta defensa solicita la imposición de una pena privativa de libertad de SEIS AÑOS por el delito de AGRESIÓN SEXUAL en atención a las circunstancias modificativas de la responsabilidad penal.

3o.- Respecto de la responsabilidad civil derivada de ambos delitos, debe imponerse según los baremos establecidos en la Ley 35/2015, de 22 de septiembre, de reforma del sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación, siendo éste un criterio objetivo y homogéneo que vienen utilizando los tribunales para la cuantificación de daños morales.

Atendiendo a los artículos 61 y ss de la citada Ley y a las tablas que figuran en los Anexos de la misma, la responsabilidad civil no debería exceder de las siguientes cantidades: 40.000 euros a la madre de la víctima, 90.000 euros a la hija de la víctima y 15.000 euros a la hermana de la víctima.

SEXTO .- La defensa de Leandro , en el mismo trámite, realizó las siguientes consideraciones:

1a.- Mi representado ha sido declarado culpable de un delito de homicidio previsto y penado en el artículo 148.1.2o del Código Penal . En la concurrencia del referido delito, los Sres. Jurados apreciaron una circunstancia agravante de superioridad (Hecho 18) y una circunstancia atenuante muy cualificada de embriaguez (Hecho 21). Por ello, y en virtud del artículo 66.1.7o del Código Penal , entendiendo que la circunstancia atenuante es tan cualificada que casi alcanzó la eximente completa, ésta debe persistir respecto de la agravante y debe aplicarse la pena inferior en dos grados atendiendo a la cualificación de esta circunstancia modificativa de la responsabilidad penal.

Tras haber reducido la pena en dos grados, el límite penológico de la pena privativa de libertad debería fijarse de 3 años y 9 meses a 7 años y 6 meses menos 1 día.

En atención a lo expuesto, esta defensa entiende que la pena que debe imponerse a Leandro por haber sido declarado culpable de un DELITO DE HOMICIDIO, tras analizar las circunstancias modificativas de la responsabilidad penal, es de TRES AÑOS Y NUEVE MESES.

2a.- Leandro ha sido declarado culpable de un delito de agresión sexual previsto en el artículo 180.1 del Código Penal . En este supuesto no se han apreciado circunstancias agravantes de la responsabilidad penal por parte de los Sres. Jurados, y por el contrario, sí que se ha apreciado la concurrencia de una atenuante muy cualificada (Hecho 21).

En virtud del artículo 66.1.2o del Código Penal , debe imponerse una pena inferior en dos grados, siendo el límite penológico de la pena privativa de libertad de 3 años a 6 años menos 1 día.

En conclusión y en atención a lo expuesto, esta defensa solicita la imposición de una pena privativa de libertad de TRES AÑOS por el delito DE AGRESIÓN SEXUAL en atención a las circunstancias modificativas de la responsabilidad penal.

3a.- Respecto de la responsabilidad civil derivada de ambos delitos, debe imponerse según los baremos establecidos en la Ley 35/2015, de 22 de septiembre, de reforma del sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación, siendo éste un criterio objetivo y homogéneo que vienen utilizando los tribunales para la cuantificación de daños morales.

Atendiendo a los artículos 61 y ss de la citada Ley y a las tablas que figuran en los Anexos de la misma, la responsabilidad civil no debería exceder de las siguientes cantidades: 40.000 euros a la madre de la víctima, 90.000 euros a la hija de la víctima y 15.000 euros a la hermana de la víctima.

II. HECHOS PROBADOS

El día 11 de marzo de 2016, Palmira , de cuarenta y dos años de edad, en cuanto que nacida en Rumanía el día NUM008 de 1973, se encontraba sola en el club Copacabana, sito en la avenida de los Príncipes de España de la localidad de Coslada, local en el que trabajaba y al que, sobre las 2’30 horas de la madrugada, acudieron los acusados, Justo y Leandro .

Encontrándose ambos acusados a solas con Palmira en el interior del local y ante su negativa a satisfacer sus deseos sexuales, la agredieron golpeándole por todo el cuerpo, ocasionándole numerosas heridas en el rostro, en la cabeza, en los brazos y otros lugares del cuerpo. Y acto seguido, encontrándose herida como consecuencia de la agresión, la desagarraron la ropa que llevaba, desnudándola, penetrándola ambos acusados vaginalmente.

Una vez satisfechos sus deseos sexuales, los acusados golpearon a Palmira con extrema violencia en la cabeza, utilizando un radiador eléctrico de casi diez kilogramos de peso, ocasionándole heridas (traumatismo craneoencefálico) de tal gravedad que provocaron su fallecimiento.

En el momento de darle muerte, los acusados se encontraban juntos y a solas con Palmira en el interior del local, circunstancia que ambos aprovecharon deliberadamente por las facilidades que les daba para ejecutar el hecho, al encontrarse notablemente disminuidas las posibilidades de defensa de la víctima, garantizándose así la mejor y más impune ejecución de su muerte.

Y aunque los hechos se produjeron a altas horas de la madrugada y en un lugar sin viviendas cercanas y rodeado de dos locales cerrados, esta circunstancia por sí sola no mermó las posibilidades de defensa de la fallecida.

En el momento de su fallecimiento Palmira estaba divorciada y era madre de una niña de once años de edad, Virginia ., que residía con la finada y la madre de esta Natalia . De la tutela de la menor se ha hecho cargo Agueda , hermana de la fallecida, al encontrarse el padre biológico de la niña privado de la patria potestad.

Al tiempo de los hechos Justo , como consecuencia del alcohol que había ingerido, se encontraba en estado de embriaguez, que disminuía levemente su capacidad para darse cuenta de lo que hacía o para actuar de acuerdo con dicha comprensión.

Por su parte, Leandro , como consecuencia del alcohol que había ingerido, se encontraba en estado de embriaguez, que disminuía considerablemente su capacidad para darse cuenta de lo que hacía o para actuar de acuerdo con dicha comprensión, aunque sin llegar al anularla.

III MOTIVACIÓN DE LOS HECHOS PROBADOS

PRIMERO .- Cuando el veredicto es de culpabilidad, como sucede en el presente caso, conforme a lo dispuesto en el art. 70.2 LJ , corresponde al magistrado presidente concretar en la sentencia la existencia de prueba de cargo exigida por la garantía de la presunción de inocencia ( art. 24.2 CE ), haciendo de este modo efectiva esta garantía constitucional, cuya tutela en el procedimiento ante el Tribunal del Jurado se desenvuelve en diversos momentos, anudándose a cada uno de ellos funciones de control y garantía que se encomiendan a los distintos órganos judiciales que intervienen en el procedimiento, tanto en la instancia como en la apelación.

Al magistrado presidente le corresponde realizar un primer examen dirigido a verificar la existencia de prueba de cargo válida sobre la que el jurado pueda formar libremente su convicción sobre los hechos ( art. 741 LECRIM ), de tal modo que en ausencia de la más mínima actividad probatoria se le otorga la facultad de disolver el jurado y dictar sentencia absolutoria ( art. 49 LJ ). Ahora bien, en la medida en que al magistrado presidente no le corresponde valorar la prueba, sino tan solo verificar su existencia, la facultad de disolver el jurado es de aplicación restrictiva y excepcional, de tal modo que solo deberá hacerse uso de ella en los supuestos de total falta de prueba, tanto de prueba directa sobre el hecho incriminado, como de los hechos base necesarios para construir el razonamiento inferencial característico de la prueba indiciaria.

Por el contrario, la facultad para valorar la prueba es una atribución que corresponde en exclusiva a los jueces legos, a quienes, por tanto, incumbe determinar la verosimilitud de los distintos elementos de prueba, inferir el resultado probatorio y, en último término, aplicar la regla de decisión que en caso de duda obliga a optar por la alternativa más favorable al reo.

Todo ello queda fuera del ámbito de competencia del magistrado presidente, pues es al jurado, que es el único y el auténtico juez de los hechos, a quien corresponde en exclusiva la facultad de apreciar los elementos de convicción y obtener los resultados probatorios, aplicando los principios de la experiencia y las reglas del conocimiento científico.

No obstante, al igual que sucede en los demás procedimientos penales, también en el que tiene lugar ante el Tribunal del Jurado, los jueces legos también están obligados a justificar su decisión motivando sucintamente.

el veredicto , es decir, explicando las razones por las que han declarado o rechazado declarar determinados hechos como probados ( art. 61.1 d LJ .)

La obligación de expresar las razones de su decisión, que en este modelo de enjuiciamiento se impone a los jueces legos, corre pareja con la atribución que se reconoce a favor del magistrado presidente de devolver el veredicto, cuando el mismo carece absolutamente de motivación o esta es tan defectuosa que resulta equivalente a una motivación inexistente ( art. 63.1 e LJ ). No obstante, conviene advertir que los motivos de devolución no solo se encuentran tasados, sino que además son de aplicación restrictiva, a fin de evitar que esta facultad pueda utilizarse convirtiéndola en una vía para que el magistrado presidente exprese su discrepancia con el veredicto del jurado en los casos en que no comparta las inferencias realizadas por los jueces legos, que son de su exclusiva incumbencia y responsabilidad.

Es cierto, no obstante, que un razonamiento inferencial inconsistente o defectuoso puede llegar a vulnerar el derecho a la presunción de inocencia ( art. 24.2 CE ), como sucede en el ámbito de la prueba indiciaria cuando las inferencias son excesivamente abiertas, cuando la realización del juicio de verosimilitud de los hechos base incurre en un error patente de apreciación o cuando los jueces legos no han observado el principio pro reo, optando de entre las diversas hipótesis igualmente probables por la más desfavorable al acusado.

Es obvio que un modelo de enjuiciamiento que no permitiera controlar y corregir tales defectos sería muy deficitario en cuanto a la tutela de la presunción de inocencia, que ocupa una posición preeminente como principio rector y estructurador del proceso penal. Por ello, si bien es cierto que en el procedimiento de la Ley del Jurado tales déficits no pueden ser controlados ni corregidos por el magistrado presidente, a cuya competencia se escapa el control del contenido del veredicto, de lo que tampoco hay duda es de la posibilidad de impugnarlo a través del sistema de recursos previsto en la propia ley, de tal modo que si bien es cierto que el legislador de 1995 ha evitado configurar como causa de devolución todos los posibles defectos del veredicto, lo que también es preciso reconocer es que puede declararse la nulidad del en vía de recurso si se ha declarado la culpabilidad del acusado menoscabando su derecho a la presunción de inocencia.

Sentado lo anterior, la función que en este momento corresponde realizar al magistrado presidente consiste en concretar la existencia de prueba de cargo ( art. 70.2 LJ ) sin suplantar al jurado en la función que le es propia, la valoración de la prueba. Por tanto, evitando realizar inferencias o valoraciones sobre el resultado probatorio o pronunciamientos sobre la validez de los juicios de verosimilitud, que son responsabilidad propia y exclusiva de los jueces legos. Por ello, como viene estableciendo nuestra jurisprudencia realizando una interpretación integradora de los arts. 49 y 70.2 LJ , la obligación que en este momento se impone al magistrado presidente más bien se reconduce a explicar las razones por las que, al concluir el juicio oral, entendió que existía prueba de cargo susceptible de ser valorada por el jurado y, a causa de ello, autorizó el veredicto.

Se trata, en suma, de una justificación diferida, pues en realidad se refiere a la decisión adoptada antes de hacer entrega del objeto del veredicto, es decir, al tomar la decisión de no disolver el jurado y someter a su consideración las distintas proposiciones que lo integran. Por esta razón, no se trata tanto de justificar la decisión del jurado, que ha de justificarse por sí misma a través de la motivación del veredicto, sino de que el magistrado presidente justifique su propia decisión en cuanto a la admisibilidad constitucional de una eventual condena.

Así pues, en cumplimiento de este mandato, seguidamente se concretan los elementos de prueba obtenidos en el acto del juicio que fueron sometidos a la valoración del jurado, para incluir a continuación el pronunciamiento que hizo sobre las distintas proposiciones que se le sometió en el objeto del veredicto.

SEGUNDO .- Los hechos a los que se contrae este proceso tuvieron lugar en la madrugada del 11 de marzo de 2016, en el club Copacabana sito en la avenida de los Príncipes de España de la localidad de Coslada.

Según se afirma en las conclusiones definitivas de la acusación, sobre las 2:30 horas de la madrugada los hermanos Justo y Leandro acudieron al referido local, en el que trabajaba Palmira y ante su negativa a mantener relaciones sexuales, la golpearon por todo el cuerpo y la forzaron, penetrándola vaginalmente, para acto seguido darle muerte, impactando contra su cabeza un calefactor de casi diez kilogramos de peso.

El escrito de acusación añade, como única propuesta alternativa, la eventualidad de que solo uno de los acusados realizase el acceso carnal inconsentido, mientras que el otro con su presencia habría contribuido a facilitar esta acción.

Y concluye afirmando que Leandro abandonó el local a las 2:55 horas, en el que por el contrario permaneció Justo , trasladando el cadáver a una habitación interior y deshaciéndose de las ropas y efectos personales de la fallecida. Según la acusación, Justo permaneció en el lcoal durante hora y media, puesto que lo abandonó hacia las 4:25 horas de la madrugada.

Pues bien, que existió una agresión que acabó con la vida de Palmira y que con ocasión de ella se produjo una relación sexual violenta, son hechos sobre los que no ha existido controversia, pues lo que la defensa sostiene en descargo de los acusados es que, independientemente de que estos hechos se produjeran, los acusados no fueron quienes los realizaron.

Para demostrar la tesis acusatoria, a instancia de la acusación, el Ministerio Fiscal y la acusación particular, a quienes corresponde demostrar la culpabilidad de los acusados más allá de toda duda razonable, en el acto del juicio se han obtenido pruebas de muy distinta naturaleza, tanto de carácter pericial como de naturaleza personal y documental. Todas ellas, una vez practicadas, han sido sometidas a la consideración del jurado.

2.1 El informe de autopsia da buena cuenta de la agresión y de la brutalidad de la misma. Es sumamente expresivo de las heridas que presentaba el cadáver y de su diversa etiología. Algunas, han destacado las doctoras, pudieron causarse al defenderse la fallecida, mientras que otras pudieron producirse, una vez consumada la agresión, al arrastrar el cadáver entre los cristales esparcidos por el suelo del local en el que se produjo el crimen.

En el informe de autopsia queda nítidamente perfilado tanto el mecanismo que provocó la muerte (traumatismo craneoncefálico), como la existencia de una lesión en el introito vaginal, la cual es compatible con una relación sexual violenta.

No obstante, respecto de esta última lesión, es preciso destacar que, según informaron las doctoras, la lesión genital presentaba una reacción vital de baja intensidad, lo que sitúa su producción en un momento próximo al fallecimiento (perimortem). Obviamente, esta circunstancia resulta transcendental en el caso examinado para dilucidar el fundamento de la acusación referida al delito sexual. Por ello, teniendo en cuenta la información proporcionada por las expertas, al formular las proposiciones incluidas en el objeto del veredicto, se sometió a la consideración del jurado la necesidad de precisar si cuando se produjo el acceso carnal la víctima todavía se encontraba con vida.

2.2 Es obligado destacar que los acusados, tal y como se recoge en las conclusiones definitivas de la defensa, siempre han negado haber intervenido en los hechos enjuiciados. En la declaración prestada por los acusados en el acto del juicio, ambos reconocieron haber estado esa noche en el club Copacabana, de donde se habrían ausentado alrededor de las tres de la madrugada dejando a la víctima con vida.

Según su declaración, esperando encontrarse con unos amigos, Justo se dirigió al Parque Salvador Allende, donde permaneció hasta poco antes de las cuatro de la mañana, hora a la que se dirigió de regreso a su domicilio, volviendo a pasar cerca del club Copacabana, en cuyas proximidades fue identificado por una dotación policial a las 4:25 horas.

Leandro , por su parte, se dirigió directamente a su domicilio, siendo captada su imagen a las 2:59 horas por una cámara de vigilancia instalada en el trayecto de vuelta a su domicilio.

No obstante, cabe señalar que en el curso de las declaraciones realizadas por ambos acusados en el acto del juicio oral, la acusación puso de manifiesto ciertas contradicciones con sus declaraciones anteriores, sobre las que les pidió explicación, incorporándose al acta las declaraciones realizadas durante la instrucción, las cuales, por tanto, también se han sometido a la consideración del jurado.

2.3 En el curso del juicio comparecieron varias expertas que obtuvieron los perfiles genéticos extraídos de diversos vestigios obtenidos del cuerpo de la víctima y de las ropas de uno de los acusados. En concreto, en los pliegues de la mano izquierda de la víctima se identificó el perfil genético de Justo y en la otra se obtuvo un perfil genético compatible con el de ambos hermanos. Por contra, no constan los resultados de los análisis realizados sobre las muestras de las uñas, obtenidas también en el curso de la autopsia que no consta llegasen a ser analizadas o si lo fueron no se ha incorporado a las actuaciones el resultado de los análisis.

Del cuerpo de la víctima (lavado vaginal) también se obtuvo una muestra de semen, del que se extrajo un aplotipo de varón correspondiente al cromosomaY, compatible con ambos hermanos, ya que, tal y como informaron las peritas, este cromosoma se transmite íntegro de padres a hijos a través del linaje paterno. A este respecto, hemos de señalar que solo Justo ha admitido haber tenido relaciones sexuales con la víctima, aclarando que la relación se produjo dos días antes del fallecimiento y en el marco de una relación consentida. Al respecto, las facultativas aclararon que los restos hallados en el cadáver son compatibles con una relación sexual mantenida cuatro o cinco días antes del fallecimiento. Sin embargo, que Justo mantuviese una relación con la fallecida no ha sido confirmado por otras pruebas, todo lo cual, obviamente, fue sometido a la valoración del jurado.

Como también lo fue el resultado de los análisis realizados sobre una de las prendas halladas en poder de Justo , en su domicilio, tras ser detenido. Una cazadora utilizada por su hermano Leandro la noche de los hechos, tal y como resulta de las fotografías obtenidas en un cajero horas antes de producirse los hechos incriminados. Prenda que, además, le fue exhibida al acusado en el curso del juicio y que él mismo reconoció que llevaba puesta la noche de los hechos.

Pues bien, el resultado de los análisis realizados en esta prenda de vestir revela que se hallaron restos de sangre, aunque por la escasez de la muestra no pudo ser analizada y ni tan siquiera se pudo determinar que fuese humana. Además, en la cazadora se identificó el perfil genético de los dos hermanos y el de la fallecida.

En efecto, en la parte interna del puño-manga izquierdo se obtuvo un perfil genético mezcla compatible con la víctima y con Justo . Y en la parte interna y externa del puño-manga derecho de la cazadora se detectó un perfil genético mezcla de tres personas, compatible con restos celulares de la víctima, de Justo y de Leandro .

La presencia del perfil genético de la víctima en una prenda utilizada por los dos hermanos y que el día de los hechos llevaba puesta Leandro es relevante. No obstante, teniendo en cuenta que los acusados sostienen y un testigo corrobora que esa noche estuvieron con la víctima alrededor de una hora, bebiendo y bromeando, también se solicitó información sobre la forma en que pudieron realizarse las transferencias de material genético en las manos y en las ropas, con la finalidad de que el jurado pudiera valorar el resultado de los análisis. En concretó se les pidió que aclarasen si un contacto superficial como darse la mano o tocar la ropa podía determinar la transferencia del material genético. La información proporcionada al respecto por las peritas no fue concluyente, aunque a lo largo en su intervención sí señalaron que no es un hecho intranscendente el hallazgo del material genético en el interior y en el exterior de la prenda.

2.4 En el domicilio de Justo también se intervino un calzado, cuyas huellas, según la apreciación de los funcionarios policiales que realizaron la investigación ocular y tuvieron a su cargo las investigaciones, aparecerían en las fotografías obtenidas en el curso de las diversas inspecciones realizadas en el lugar de los hechos. En el acto del juicio se obtuvo la declaración de varios funcionarios que durante la noche de los hechos y la mañana del día siguiente se personaron en el local, así como los que, una vez descubierto el crimen, realizaron la inspección ocular. Destaca la declaración de la inspectora NUM009 que compareció hasta en tres ocasiones y proporcionó una explicación detallada sobre las huellas encontradas en la escena del crimen, valiéndose para ilustrar su declaración de los reportajes fotográficos existentes en las actuaciones y del calzado intervenido a Justo (dos zapatillas deportivas de la marca Adidas), material probatorio que además fue examinado directamente por los miembros del jurado en el curso de la audiencia.

Durante las sesiones del juicio oral, también compareció el funcionario policial NUM010 , este en calidad de perito. No solo dio cuenta de los estudios realizados sobre las huellas de pisada que le fueron remitidas para su estudio y cuyo resultado no fue concluyente, sino que, además, a requerimiento del jurado, en el transcurso del juicio examinó pormenorizadamente la huella que la inspectora NUM009 había identificado como coincidente con la suela del calzado intervenido al acusado, para descartar absolutamente, por sus características morfológicas, que la huella a la que la inspectora atribuía un singular contenido incriminatorio, en realidad se correspondiese con el calzado intervenido en el domicilio de Justo . El resultado de esta prueba también quedó sometido a la valoración del jurado.

2.5 El jurado también pudo examinar por sí mismo el radiador utilizado, según la acusación, para dar muerte a Palmira . Comparecieron los técnicos que dictaminaron sobre su estructura y composición, así como los que obtuvieron las huellas dactilares encontradas en el interior de sus láminas, ninguna de ellas perteneciente a los acusados.

Por su parte, la funcionaria NUM009 también ilustró al jurado sobre la forma en que este objeto pudo ser utilizado para acabar con la vida de la víctima, así como las razones por las que, en su opinión, no se habrían encontrado las huellas de los autores del crimen. Solo se halló una perteneciente a un cliente del establecimiento, que a su juicio quedó plasmada en el interior de las láminas con ocasión del desplazamiento del radiador.

En cualquier caso, la participación en estos hechos del titular de la huella quedó descartada por el resultado de la investigación. La inspectora también informó al jurado de las investigaciones realizadas sobre otros clientes del establecimiento, cuya documentación se encontró en el local en el curso de la inspección ocular y cuya participación en los hechos también fue descartada. Los interesados incluso comparecieron y prestaron declaración durante las sesiones del juicio oral.

2.6 En el curso del juicio se obtuvieron los testimonios de varias personas que la noche en la que se produjo del fallecimiento de Palmira acudieron al establecimiento, según la tesis de la acusación, una vez perpetrado el crimen, mientras Justo , según el relato acusatorio, todavía se encontraba dentro del local.

Millán que, poco antes de las cuatro de la madrugada, acudió al club Copacabana. Accedió al interior y llegó a adentrarse en el lcoal hasta casi la mitad del establecimiento. El testigo, al percatarse de la existencia de restos de sangre, que no pudo evitar pisar, y del estado del local, salió a la calle y utilizando su teléfono avisó a la policía. Realizó tres llamadas que quedaron registradas entre las 3:57 y las 4:02 horas.

En su declaración, el testigo también ha manifestado que permaneció en el lugar hasta la llegada de la dotación policial, lo que se produjo entre diez y quince minutos después. Sostiene que vio una persona, un chico que no pudo identificar, que arrojaba algo a un contenedor próximo y si bien en un primer momento sostuvo que le pareció que salía del club Copacabana, después aclaró que no le vio salir del Copacabana, le vio cruzar la calle y dejar una bolsa, pero no sabe si salía del club o de al lado.

En cualquier caso, no consta que los contenedores fuesen examinados en el curso de la inspección ocular o, al menos, en las actuaciones no consta el hallazgo de ningún objeto relacionado con la investigación.

Florencio quien, como hacía habitualmente al cerrar el local que regentaba situado en un lugar próximo al de la fallecida, acudió a recoger a Palmira . La llamó por teléfono a las 4:17 horas, según consta en el registro de llamadas. Observó que, sin contestar, alguien colgó la llamada, al tiempo que notó que desde dentro del local alguien echaba la llave a la puerta. Sin sospechar nada, acto seguido se ausentó.

Y finalmente, Hilario , que regenta un establecimiento contiguo al de la fallecida y, según se declaración, alrededor de las 4:20 horas de la noche vio en las proximidades a una persona, que no ha podido identificar, a la que sitúa enfrente del club Copacabana, alejándose del lugar, corriendo por el jardín existente entre el teatro y un centro cívico existente justo enfrente de su establecimiento y del club Copacabana, una zona ajardinada que conduce al lugar en el que Justo fue interceptado por una dotación policial.

Para apreciar los hechos referidos en estas declaraciones, el jurado también ha contado con el registro de las llamadas realizadas desde los teléfonos de Millán y Florencio , la grabación de la llamada realizada al 091 y las fotografías de los edificios existentes en el lugar de los hechos, así como varios mapas relativos a la situación de las calles donde se ubicaba el club Copacabana y el resto de edificaciones.

2.7 Se ha obtenido, además, el testimonio de los integrantes de dos dotaciones policiales, que a durante la noche, en dos momentos diferentes tuvieron relación personal y directa con los acusados.

Los funcionarios NUM011 y NUM012 , antes de la medianoche, les identificaron y tomaron sus datos de filiación con ocasión de un incidente que se produjo en el bar los Peñones.

La declaración de los funcionarios es relevante para determinar si con ocasión de ese incidente alguno de los acusados, Leandro en particular, pudo haber resultado herido, con lesiones en la cara, las mismas que presentaba al día siguiente cuando le envió una fotografía a su esposa en el curso de una conversación sostenida por vía telemática. Para el Ministerio Fiscal, el hecho de que tales lesiones no fueran observadas por los agentes sería revelador de que no se las causó en ese momento, sino posteriormente, en el curso de la acción llevada a cabo en el club Copacabana y que le fueron causadas por la acción de la víctima al defenderse de la agresión.

Pues bien, preguntados sobre este particular los funcionarios policiales, el primero manifestó que no lo recordaba, mientras el segundo descartó la existencia de tales lesiones en el curso de la intervención policial que él mismo protagonizó. Además, ante la exhibición de la fotografía, en la que el acusado aparece con una pequeña escoriación en la cara, manifestó que de haberla tenido lo habría advertido. Para poder formar su convicción sobre este hecho, aplicando las máximas que resultan de la experiencia, el jurado examinó directamente la fotografía que le fue mostrada al policía y al acusado en el curso del juicio.

Los funcionarios NUM013 y NUM014 , que esa noche identificaron a Justo en un lugar próximo al club Copacabana. Según el relato acusatorio, cuando acababa de salir del local, en el que habría permanecido después de dar muerte a la fallecida, mientras que, según su declaración, en la que se basa la tesis de la defensa, cuando regresaba del Parque Salvador Allende en dirección a su domicilio.

De acuerdo con el testimonio proporcionado por los agentes, el acusado presentaba síntomas de haber bebido y cuando le preguntaron les dijo que le habían pegado y estaba lleno de sangre, aunque no consta que los agentes llegasen a ver manchas de sangre en su cuerpo o en sus ropas.

2.8 Asimismo, se han obtenido los testimonios de otras dos personas próximas a los acusados que en la noche del 10 al 11 de marzo estuvieron con ellos en distintos momentos y lugares. El primero antes de la medianoche en el bar los Peñones. El segundo después de la medianoche en el club Copacaba, según la declaración coincidente del testigo y los acusados.

Carlos Ramón , estuvo con los hermanos Justo Leandro hasta poco antes de producirse el incidente en el bar los Peñones. La imagen de los cuatro aparece en la grabación de la cámara de videogilancia del establecimiento efectuada a las 10’22 horas del día 10 de marzo de 2016, en la que el testigo se reconoció e identificó a los acusados. Fotograma de la grabación que el jurado también pudo examinar por sí mismo.

Balbino , que estuvo con los acusados esa noche, en el club Copacabana, poco antes de producirse los hechos enjuiciados, charlando y bebiendo en unión de la víctima. Cuando se separó de ellos, les dejó a los tres, los acusados y Palmira , charlando en la puerta del local.

El primero, además, ha declarado que días después de producirse los hechos enjuiciados y en diversas ocasiones, mientras tomaba unas cervezas con Justo le oyó decir que tenía putas trabajando para él, presumiendo de tener prostitutas y dinero.

También, según su testimonio, en el curso de estas conversaciones le oyó decir que había pegado a una mujer hasta matarla, aunque durante el juicio ayudándose de lai intérprete aclaró que en realidad Justo decía como una frase hecha, como queriendo decir que la había dado una paliza de muerte.

Por último, durante la práctica de la prueba documental, a instancia del Ministerio Fiscal, se dio lectura a la transcripción de dos conversaciones telefónicas, de 28 de abril y 10 de mayo de 2016, en las que intervienen como interlocutores Justo y Carlos Ramón , en el curso de las cuales ambos se refieren a las investigaciones realizadas por la policía y a las preguntas que les hacen.

2.9 Cabe señalar que en el acto del juicio se han obtenido también los testimonios proporcionados por los familiares de la fallecida, su hermana Agueda y su madre Natalia . Aunque el Ministerio Fiscal, en sus conclusiones provisionales y en las definitivas, afirma que el motivo, que se encuentra en el origen de los hechos atribuidos a los acusados, fue que la víctima se negó mantener relaciones sexuales con los acusados cuando estos se lo pidieron, lo cierto es que tanto la hermana como la madre de la fallecida sostienen que en el origen de estos hechos se encuentran las desavenencias entre Justo y Palmira , la fallecida, como consecuencia de la decisión de acoger en su casa a la novia de Justo , Almudena , que vivió en el domicilio de su hermana hasta pocos días antes de su fallecimiento.

Según el testimonio proporcionado por Agueda , corroborado por su madre, Justo explotaba sexualmente a Almudena , que anteriormente había trabajado en otros clubs ejerciendo la prostitución. No solo la explotaba, sino que también la maltrataba, hasta que, a comienzos de 2016, huyó y se instaló en el domicilio de su hermana Palmira , para quien durante ese tiempo trabajó en el club Copacabana. Estos hechos motivaron, según ambas, que Justo amenazase a la fallecida.

Estos hechos, sin embargo, han sido negados por Almudena , la antigua novia de Justo , que en el acto del juicio expresamente negó haber ejercido la prostitución, haber trabajado como prostituta para Justo o que este le quitase el dinero que ganaba como camarera. No obstante, en el curso de su declaración sí admitió haber estado viviendo durante un mes en el domicilio de la fallecida, porque se había peleado con Justo , e incluso que en alguna ocasión la agredió, aunque ella nunca le denunció.

2.10 Finalmente, para formar su convicción sobre los hechos el jurado ha podido examinar, por sí mismo, la prueba documental designada por las partes. Y en este trámite, a instancia del Ministerio Fiscal se introdujo una conversación entre Leandro y su esposa, Matilde , que ambos sostuvieron a través de la aplicación Facebook, al día siguiente de haberse producido los hechos enjuiciados. En el curso de la conversación Leandro se refiere al altercado que tuvo al inicio de la noche en el bar los Peñones. Además de enviarle la fotografía de su rostro, al concluir la conversación, le dice a su esposa el alcohol hace a una persona no ser persona , refiriéndose a los sucesos de la noche anterior. Para la acusación, esta afirmación ha de entenderse referida a la violación y homicidio de Palmira , no al suceso anterior en el bar los Peñones, y ha de considerarse equivalentes a una confesión.

En suma, un cuadro probatorio basado en pruebas circunstanciales, complejo y en ocasiones contradictorio, del que no obstante forman parte datos de carácter inculpatorio susceptibles de ser valorados como prueba de cargo, cuya apreciación constatada su existencia es competencia del jurado, el cual a partir de las pruebas obtenidas en el acto del juicio ha formado su convicción sobre los hechos, valorando las pruebas en la forma y con el resultado que consta en su veredicto.

TERCERO.- La culpabilidad del acusado Justo , en el sentido de haber agredido sexualmente a Palmira , ha sido establecida apreciando el resultado de la prueba practicada, en la forma expresada en su veredicto.

En concreto, el jurado ha formado su convicción sobre este hecho de la acusación valorando la prueba con el siguiente resultado:

” Justo , según su declaración del 29 de mayo de 2018, estuvo la noche del 10 de marzo de 2016 en el bar los peñones, aproximadamente entre las 22:00 y 00:00 del día siguiente (consta una foto del acusado a las 22:00 de las cámaras de seguridad del citado bar). Estuvo en el bar junto con su hermano Leandro y el testigo Carlos Ramón . En dicho bar el acusado testifica que hubo un altercado entre unos paisanos y su hermano, debido a la cual su hermano salió herido. Tras abandonar el bar, la policía filia al acusado y a su hermano. Los policías con número NUM011 y NUM012 habían recibido una descripción de los acusados por parte de la policía Local, identificando a los acusados como los agresores de la pelea.

Después de la filiación, la policía local lleva a Justo y a su hermano a su domicilio. Deciden volver a salir, y su hermano Leandro llama por teléfono al testigo Balbino , que en su declaración (acta del 1 de junio), indica que se encuentran los 3 alrededor de la 1:30 en la puerta del bar Copacabana, debido a que Leandro , en la llamada telefónica, le pide que les llevara a su casa porque habían tenido una pelea en “Ciudad 70”. Balbino acude a su encuentro tras salir de su casa y coger su coche. Una vez en el bar, estuvieron dentro junto con Palmira entre 30 y 60 minutos aproximadamente, tomándose una copa. Balbino indica en su declaración que no había nadie más en el bar esa noche, únicamente se asomaron 2 personas no identificadas que no llegaron a entrar en el bar. Justo , en su declaración del 29 de mayo de 2018, coincide con estos hechos (excepto que no menciona a esas 2 personas sin identificar), sin embargo, existe una contradicción con su declaración del 4 de octubre de 2016 en el juzgado de instrucción de DIRECCION001 , cuando afirmó que estuvo en el local Copacabana hasta las 3:00 o las 4:00 de la madrugada del 11 de marzo, existiendo 3 personas más dentro del bar, las cuales el acusado no conocía. Existen dos contradicciones más entre estas declaraciones:

En su declaración del 4 de octubre de 2016 menciona que en el bar no hay nadie que él conozca, pero en la declaración del 29 de mayo de 2018 sí que admite que estuvo con Balbino , que ha quedado probado que se conocían previamente (tanto de España como de Rumanía).

En su declaración del 4 de octubre de 2016 afirma que su hermano Justo no estuvo en el bar Copacabana, ya que según se cita en la prueba documental del folio 679, “el dicente acostó a su hermano porque estaba borracho. Que el dicente salió otra vez fuera porque tenía más ganas de beber y fue al Copacabana porque sabía que estaba abierto”. Sin embargo, en su declaración del 29 de mayo de 2018, tanto él como su hermano afirman que sí estuvieron ambos en el Copacabana. Esto también es afirmado por la declaración del testigo Balbino del 1 de junio.

Posteriormente se dirigen al bar Skorpio, donde entraron y salieron rápidamente. Los acusados se despiden del testigo Balbino alrededor de las 2:30 en las inmediaciones del bar Copacabana. El testigo Balbino es la última persona que ve esa noche al acusado Justo , junto con su hermano y la víctima, en la puerta del club Copacabana. Todos estos hechos han sido han sido extraídos de la declaración del testigo mencionado (acta del día 1 de junio). Esto sitúa a ambos hermanos, en las inmediaciones del lugar de los hechos, y en compañía de la víctima.

Basándonos en las pruebas periciales del estudio realizado por las colegiadas NUM015 , NUM016 , NUM017 y NUM018 (acta del día 7 de junio), se encontró ADN compatible con ambos hermanos Leandro Justo en restos de semen localizados en el introito vaginal de la víctima, a pesar que dichas muestras son muy escasas.

En el estudio realizado por la Doctora Eufrasia y la Doctora Frida (acta del 6 de junio), que realizaron el análisis general del cuerpo, se determina que existió una agresión sexual violenta en torno al momento del fallecimiento (periodo perimortal), o en un momento de la agresión donde se hubiera perdido mucha sangre, con escasa reacción vital. La agresión sexual se demuestra por las lesiones que la víctima presentaba en su introito vaginal, concretamente “a las 6”, como especifican las doctoras en su testimonio. En esta declaración también nos muestran heridas defensivas en el cuerpo de la víctima (manos, brazos…), que afirman que la víctima estaba viva en el momento de la agresión. Debido a esto, el jurado da por probada que la víctima estaba viva durante el momento de la agresión sexual. Para dar por probada la agresión sexual, también se ha tenido en cuenta el análisis que hicieron las doctoras de las fotografías del cadáver que mostraron al jurado durante su testimonio. En dicho análisis explican que la víctima presentaba heridas debajo de los pechos causadas por un tirón del sujetador y que la víctima tenía la ropa a medio quitar.

El estudio realizado por los colegiados NUM019 y NUM020 (según el acta del día 7 de junio de 2018), por el que se determinó que existía ADN de Justo en la mano izquierda de la víctima, así como ADN compatible con ambos acusados ( Justo y Leandro ) en la mano derecha. Dicho ADN se encontró en los pliegues de las manos de la víctima, y como especificaron en su declaración, “concluyeron que en este caso se trata de una persona que ha fallecido, de un homicidio, y es cierto que esos restos no han sufrido la posible pérdida o desvanecimiento porque no ha habido acciones cotidianas posteriores a la deposición de estos restos. Puede establecerse de alguna manera alguna relación de que en cuanto más restos encuentran, más probable es que estén próximos a los hechos”.

Según el folio 863 y siguientes, de la prueba documental proporcionada a este jurado, el jurado considera descartados otras personas que en su momento fueron investigadas en la causa. A saber: Millán , Isidro , Carlos Ramón , Mariano y Martin .

El acusado, durante su declaración del 29 de mayo, declara que, tras despedirse de su hermano y de Balbino en la puerta del Copacabana, se dirige al parque Salvador Allende para encontrarse con sus amigos, ya que según el acusado era un lugar de encuentro habitual con los mismos. Esto en sí mismo es una contradicción con su declaración del 4 de octubre de 2016, en la que declara que se queda en el Copacabana hasta las 4 de la madrugada. También existe otra contradicción con la declaración que hace durante la filiación que los Policías Nacionales NUM013 y NUM014 le realizan en la calle Honduras sobre las 4:25 de la madrugada de los hechos (dispositivo León 415 – acta del 30 de mayo de 2018; la hora de la filiación consta en la hora 13:45 del día 28 de mayo de 2018 – vídeo del juicio). En estas declaraciones se afirma que el acusado les dice a los policías que viene del bar Copacabana. El jurado también ha tenido en cuenta la declaración de Almudena (acta del 5 de junio), la cual era pareja de Justo cuando sucedieron los hechos. Almudena afirma que no conocía el parque mencionado por Justo , y que Justo no tenía amigos. Por último, también se ha tenido en cuenta que no se hayan presentado testigos amigos de Justo , que afirmen que se solían juntar en dicho parque.

Debido a estas razones, y a todos los informes periciales presentados durante el juicio, y tras descartar la línea argumental del acusado debido a las contradicciones encontradas por este jurado, queda probada la participación de Justo en este hecho”.

CUARTO .- La culpabilidad del acusado Justo , en el sentido de haber dado muerte intencionadamente a Palmira , ha sido establecida apreciando el resultado de la prueba practicada, en la forma expresada en su veredicto.

En concreto, el jurado ha formado su convicción sobre este hecho de la acusación valorando la prueba con el siguiente resultado:

“En la inspección ocular realizada por el grupo 6 de homicidios (acta del 30 de mayo, declaración del policía nacional NUM021 ), se encuentra en el interior del local un gran rastro de sangre, desorden que evidenciaba lucha, taburetes caídos con restos de sangre, botellas rotas, un radiador golpeado en varios extremos y con restos de sangre y pelos de la víctima, así como otros objetos. En el lugar de los hechos, según el folio 483 o 157 de la prueba documental (informe de la autopsia realizado por Doña Eufrasia y Frida ) donde se dice “en función a los datos recogidos durante el levantamiento del cadáver, y en la realización de la autopsia, cabe deducir que por la cantidad de sangre y las características de esta, pueden indicar 3 sitios de mayor acción: la entrada, frente a la salida de la barra, y en el dormitorio.”

Los peritos Diego y Lina (acta del día 6 de junio) establecen como arma homicida el radiador hallado en la escena anteriormente descrita, debido a un golpe con dicho radiador en la parte posterior de la cabeza, y que es probable que la víctima al recibir el golpe tuviera la cara contra un elemento duro como pudiera ser el suelo. Según el informe del laboratorio de antropología (páginas 14, 15) cita textualmente “se observa una coincidencia morfológica entre la deformidad del radiador y la convexidad de la cabeza a nivel occipital, es decir, sugerente del golpe con el radiador en esta zona. Para ello la cabeza, debería estar en ese momento sobre un plano rígido (como el suelo), por lo que las fracturas faciales, que se sitúan en el lado contralateral derecho, pueden ser secundarias al mismo golpe que provoca su presión- impactación facial brusca contra el suelo”. Página 17 del informe: “Es decir, existe una coincidencia entre las características de la superficie deformada del radiador y las fracturas óseas occipitales, que se acompañan de múltiples fracturas irradiadas” (folios 1087 al 1090 de la prueba documental entregada al jurado).

Los médicos Eufrasia y Frida (acta del día 6 de junio) concluyen en su informe que se trata de una muerte de etiología violenta de tipo homicida. La causa del fallecimiento es un traumatismo craneoencefálico severo.

Tras realizar el estudio de análisis comparativo de lo aportado por el perito NUM022 y la funcionaria NUM023 del grupo sexto de homicidios, llegaron a la conclusión de que la comparativa de la morfología de las zapatillas del acusado (requisadas a Justo el día 20 septiembre del 2016) en su domicilio de Alcalá de Henares) no pueden afirmar ni desmentir que dichas huellas coinciden con las que se registraron en el lugar del crimen. También concluyen que hubo al menos dos personas en la escena del crimen y que hay diversas pisadas provenientes del mismo calzado. El jurado concluye que esas pisadas implican que una o varias personas estuvieron en la escena del crimen durante bastante tiempo, recorriendo dicha escena, y pudiendo modificarla a su antojo, ya que no aparecen diversos objetos pertenecientes a la víctima, como las llaves del local y sus teléfonos móviles. También hemos tenido en cuenta las huellas de pisadas descartadas por los peritos, que a pesar de aparecer en la escena, no estaban relacionadas con los hechos que se están juzgando (huellas de calzado Fluchos, y huellas sin identificar, que podrían ser de Millán ).

Tras la exposición de los hechos aportados en el hecho número 1, que sitúan al acusado Justo en el lugar del crimen alrededor de las 2:30, y tras valorar las pruebas periciales previamente descritas, damos por probada la participación del acusado en la muerte de Palmira , pese a no encontrarse sus huellas imprimidas en el arma homicida, ya que como explica la policía número NUM009 en su declaración del día 29, “cuando coges un objeto para golpear lo normal es que no salgan huellas de nadie, de la persona que golpea, porque ya de primeras coges el objeto con fuerza, y eso implica que las huellas se deforman, es carne y esas deformidades desgastan las huellas a la hora de revelarlas y de su identificación”. La funcionaria menciona otras condiciones biológicas y ambientales (sudoración, sangre en las manos…) que complican la identificación de las huellas encontradas en el arma homicida. Sin embargo, sí que se encontraron huellas de Carlos Antonio en el interior de las lamas del radiador, correspondientes a los dedos auricular, anular y medio de la mano izquierda (informe de identificación lofoscópica – folio 245 y siguientes). Este investigado se descartó de la investigación debido a que no estuvo en la zona y la hora de los hechos como evidenció la posición de su teléfono móvil (acta del día 29 de mayo, declaración de la policía NUM009 ). Además, como indicó esta policía, estas huellas corresponden al desplazamiento o posado de un objeto (“cogerlo y trasladarlo tranquilamente”).

Al juzgado le ha parecido relevante el testimonio de Carlos Ramón (acta del día 1 de junio) donde afirma que el acusado Justo dijo “madre que he hecho, he pegado a una mujer y la he matado”, días después de los hechos acaecidos. Si bien es cierto que, tanto Carlos Ramón como la traductora que le asistió, afirmaron que se trata de una frase hecha de sentido figurado, este jurado la ha tomado en consideración, teniendo en cuenta la violencia habitual del acusado, como queda reflejado en la declaración de Almudena (acta del día 5 de junio) en cuyo acta refleja ” Justo sí la pegaba alguna vez, porque eso pasa en todas las relaciones”, así como que ” Justo fue detenido en verano de 2016, porque los vecinos pusieron una denuncia porque Justo llegaba borracho, gritaba, rompió un espejo y bajó y llenó el portal de sangre”.

En su declaración, Almudena afirma que era imposible que Justo ni Leandro pudieran haber hecho los actos a juzgar, pero este jurado le da menos valor a este testimonio, ya que Almudena , durante su declaración, normalizó la violencia de Justo hacia ella, y en la declaración de la hermana y la madre de la víctima, Agueda y Natalia respectivamente (acta del día 1 de junio) ambas afirman que Almudena tenía miedo de Justo .

Por otro lado, se han tenido en cuenta las conversaciones telefónicas entre el testigo Carlos Ramón con el acusado Justo , los días 28/04/2016 y el 10/05/2016 (aportada como prueba documental el día 8 de junio). Tras analizar el hilo y el tono de las conversaciones, este jurado observa que, tanto el testigo Carlos Ramón como Justo , se muestran preocupados por la investigación de la policía.

Según la declaración de Millán (acta del 4 de junio), y como se pudo comprobar con la llamada que éste hizo al servicio de emergencias 091 a las 3:57 de la madrugada del 11 de marzo, el testigo acudió al bar Copacabana. La verja del bar estaba cerrada con algún artilugio, pero el testigo lo logró salvar y entrar al local hasta el comienzo de la barra, según le confirmó a este tribunal. Allí ve la escena previamente descrita, con mucha sangre, pero no ve a nadie. Asustado, sale a la calle y llama al 091. Durante la llamada, o momentos posteriores a la misma, según su declaración, ve a alguien cruzar la calle y tirar cosas a los contenedores de basura. Este jurado considera que, cuando Millán accede al Copacabana, Palmira ya se encuentra fallecida, y Justo se encuentra dentro del local, y podría ser la persona que Millán observa tirar objetos a los contenedores. Hay que tener en cuenta que los policías que se personan tras la llamada, ven la verja del Copacabana cerrada, pese a que Millán testifica que deja las puertas abiertas. Lo policías pertenecientes al dispositivo León 415 (números NUM013 y NUM014 del acta del día 30 de mayo), declaran “esa persona requiere presencia policial ( Millán ) creo recordar porque él vio sangre en la puerta del local. Cuando se encuentran con este sujeto los compañeros ya han actuado, han visto la sangre en la puerta”. Ellos no entran ya que otros compañeros han actuado previamente.

En la declaración de Florencio (acta del día 4 de junio) declaró que el día de los hechos estuvo chateando con la víctima vía Whatsapp entre la 1 y las 2 de la madrugada. También afirma que fue al Copacabana sobre las 4, y al ver la puerta cerrada, entiende que la víctima quería intimidad. Como quedaba con Palmira habitualmente, decide llamar a la víctima. Según la prueba documental proporcionada a este jurado, en la que consta el tráfico de llamadas a los teléfonos de la víctima, queda probada que existe una llamada completada a las 4:17 procedente del móvil de este testigo. Este jurado entiende que a esa hora la víctima ya ha fallecido, y es Justo quien está dentro del local, y cuelga la llamada. Este testigo, cuando se acerca a la verja, escucha a alguien manipular la cerradura desde dentro, por lo que también entendemos que esa persona se trata de Justo . Según se escribe en el acta, “el testigo preguntado si a las 4:17 horas había alguien en el interior del local Copacabana, sin ninguna duda dice que sí”. Este testigo también declara que habitualmente iba al Copacabana para estar con Palmira , y que la víctima solía llevarle en coche hasta su casa después de cerrar. Esta declaración es similar a la que hizo Justo en su testimonio del 29 de mayo, pero ambos declaran que no se conocen, lo que nos demuestra otra contradicción en la declaración de Justo .

En el testimonio de Hilario (propietario Bar Silex, acta del día 4 de junio), preguntado por lo que sucedió cuando echó el cierre de su local, dice que se fueron los clientes, sería sobre las 4:20, lo sabe porque no había empezado el programa de la Ser “El Larguero”, que empieza a las 4:30. Afirma que vio a una persona corriendo, y que se metió entre el centro cívico y el teatro que hay a la derecha (refiriéndose a los edificios que hay en frente a los locales). Ese hueco, como hemos podido constatar a través del plano proporcionado en las pruebas documentales, comunica la avenida Principes de España (donde se encuentra el bar Copacabana) con la calle Honduras, donde el acusado Justo fue filiado por la policía a las 4:25, como se ha indicado previamente.

Debido a estas razones, y a todos los informes periciales presentados durante el juicio, y tras descartar la línea argumental del acusado debido a las contradicciones encontradas por este jurado, queda probada la participación de Justo en este hecho”.

QUINTO .- La culpabilidad del acusado Leandro , en el sentido de haber agredido sexualmente a Palmira , ha sido establecida apreciando el resultado de la prueba practicada, en la forma expresada en su veredicto.

En concreto, el jurado ha formado su convicción sobre este hecho de la acusación valorando la prueba con el siguiente resultado:

” Leandro , según su declaración del 29 de mayo de 2018, estuvo la noche del 10 de marzo de 2016 en el bar los peñones, aproximadamente entre las 22:00 y 00:00 del día siguiente (constan dos fotos del acusado a las 22:00 y a las 22:50 de las cámaras de seguridad del citado bar). Estuvo en el bar junto con su hermano Justo y el testigo Carlos Ramón . Según su propio relato, en dicho bar tuvo un altercado con otros “paisanos” (rumanos), en el que Leandro establece que le empujaron a unos arbustos y se hizo unos rasguños en el lado izquierdo de la cara, por el que dice que ni siquiera sangró. El jurado ha establecido que la herida, que consta en la fotografía que Leandro envió a su mujer a través de Facebook al día siguiente de los hechos (prueba documental aportada el 8 de junio- folio 1032 o 296), no se produjo en el bar los Peñones según consta en las siguientes declaraciones:

Policía Nacional número NUM011 : Durante el testimonio que dio sobre la filiación que realizaron a Leandro y Justo después del bar los peñones, debido a la pelea, no recuerda con claridad que el acusado Leandro tuviera sangre en la cara – Acta del día 31 de mayo de 2018, según transcripción del acta “dice que no lo recuerda, pero cree que en ese momento estas personas no tenían sangre en la cara”.

Policía Nacional número NUM012 : Compañero del policía NUM011 . Acta del día 31 de mayo. Durante su testimonio el policía declara a la pregunta del ministerio fiscal de si alguno de los dos presentaba lesiones visibles. Posteriormente, se le enseña la foto de Facebook mencionada anteriormente y, a pregunta de si había suficiente luz para que el acusado Leandro tuviera la cara similar a la fotografía, declara que sí, que Leandro no tenía así la cara.

Balbino , declaración del 1 de junio. En el acta establece que “no se fijó si ellos tenían heridas. No les preguntó por la pelea. No tenían nada relevante, sólo comenta su estado de embriaguez”. Además, a pregunta del magistrado de si le parecía lógico que le hubieran sacado de la cama a la 01:30, el testigo dijo “es lo que había pensado cuando llegó ahí y vio que no tenían nada” (hora 14:03 del vídeo del acta de ese día).

El conjunto de estos hechos provoca que el jurado dé por probada la falta de lesiones de Leandro en el momento de su entrada al Copacabana, junto a su hermano y al testigo Balbino . Este jurado ha dado por probado que la herida en la cara de Leandro fue realizada por la víctima en su intento de defensa durante la agresión.

Según la declaración de Balbino y de los acusados, se encuentran los 3 alrededor de la 1:30 en el bar Copacabana, debido a una llamada que Leandro realiza a Balbino pidiendo que les llevara a su casa, porque habían tenido una pelea en “Ciudad 70”. Balbino acude a su encuentro tras salir de su casa y coger su coche, donde estuvieron junto con Palmira , entre 30 y 60 minutos dentro del bar tomándose una copa. Posteriormente se dirigen al bar Skorpio. Balbino afirma que tuvo que sacar forzosamente a Leandro del bar, ya que este había entrado de forma violenta, existiendo una contradicción con la declaración del acusado (que establece que no se le sacó del bar Skorpio forzosamente).

Posteriormente se dirigen a la puerta del bar Copacabana, donde se despiden alrededor de las 2:30. El testigo Balbino es la última persona que ve esa noche al acusado Leandro , junto con su hermano y la fallecida, en la puerta del club Copacabana. Todos estos hechos han sido han sido extraídos de la declaración del testigo mencionado (acta del día 1 de junio).

Basándonos en las pruebas periciales del estudio realizado por las colegiadas NUM015 , NUM016 , NUM017 y NUM018 (acta del día 7 de junio), se encontró ADN compatible con ambos hermanos Leandro Justo en restos de semen localizados en el introito vaginal de la víctima, a pesar que dichas muestras son muy escasas.

En el estudio realizado por la Doctora Eufrasia y la Doctora Frida (acta del 6 de junio), que realizaron el análisis general del cuerpo, se determina que existió una agresión sexual violenta en torno al momento del fallecimiento (periodo perimortal), o en un momento de la agresión donde se hubiera perdido mucha sangre, con escasa reacción vital. La agresión sexual se demuestra por las lesiones que la víctima presentaba en su introito vaginal, concretamente “a las 6”, como especifican las doctoras en su testimonio. En esta declaración también nos muestran heridas defensivas en el cuerpo de la víctima (manos, brazos…), que afirman que la víctima estaba viva en el momento de la agresión. Debido a esto, el jurado da por probada que la víctima estaba viva durante el momento de la agresión sexual.

El estudio realizado por los colegiados NUM019 y NUM020 (según el acta del día 7 de junio de 2018), por el que se determinó que existía ADN compatible con ambos acusados ( Justo y Leandro ) en la mano derecha. Dicho ADN se encontró en los pliegues de las manos de la víctima, y como especificaron en su declaración, “concluyeron que en este caso se trata de una persona que ha fallecido, de un homicidio, y es cierto que esos restos no han sufrido la posible pérdida o desvanecimiento porque no ha habido acciones cotidianas posteriores a la deposición de estos restos. Puede establecerse de alguna manera alguna relación de que en cuanto más restos encuentran, más probable es que estén próximos a los hechos”. También se encontró ADN de la víctima en la cazadora que llevaba puesta el acusado Leandro el día de los hechos. El ADN de Leandro se encontraba en la parte interna y externa del puño de la mano derecha de la cazadora negra, que el mismo acusado reconoció en su declaración ante este tribunal que llevaba puesta el día de los hechos. Dicha cazadora fue incautada durante la detención del acusado Justo , y el registro de su domicilio situado en Alcalá de Henares.

Según el folio 863 y siguientes, de la prueba documental proporcionada a este jurado, el jurado considera descartados otras personas que en su momento fueron investigadas en la causa. A saber: Millán , Isidro , Carlos Ramón , Mariano y Martin .

Debido a estas razones, y a todos los informes periciales presentados durante el juicio, y tras descartar la línea argumental del acusado debido a las contradicciones encontradas por este jurado, queda probada la participación de Leandro en este hecho”.

SEXTO.- La culpabilidad del acusado Leandro , en el sentido de haber agredido dado muerte intencionadamente a Palmira , ha sido establecida apreciando el resultado de la prueba, en la forma expresada en su veredicto.

En concreto, el jurado ha formado su convicción sobre este hecho de la acusación valorando la prueba con el siguiente resultado:

“En la inspección ocular realizada por el grupo 6 de homicidios (acta del 30 de mayo, declaración del policía nacional NUM021 ), se encuentra en el interior del local un gran rastro de sangre, desorden que evidenciaba lucha, taburetes caídos con restos de sangre, botellas rotas, un radiador golpeado en varios extremos y con restos de sangre y pelos de la víctima, así como otros objetos.

Los peritos Diego y Lina (acta del día 6 de junio) establecen como arma homicida el radiador hallado en la escena anteriormente descrita, debido a un golpe con dicho radiador en la parte posterior de la cabeza, y que es probable que la víctima al recibir el golpe tuviera la cara contra un elemento duro como pudiera ser el suelo. Según el informe del laboratorio de antropología (páginas 14, 15) cita textualmente “se observa una coincidencia morfológica entre la deformidad del radiador y la convexidad de la cabeza a nivel occipital, es decir, sugerente del golpe con el radiador en esta zona. Para ello la cabeza, debería estar en ese momento sobre un plano rígido (como el suelo), por lo que las fracturas faciales, que se sitúan en el lado contralateral derecho, pueden ser secundarias al mismo golpe que provoca su presión- impactación facial brusca contra el suelo”. Página 17 del informe: “Es decir, existe una coincidencia entre las características de la superficie deformada del radiador y las fracturas óseas occipitales, que se acompañan de múltiples fracturas irradiadas” (folios 1087 al 1090 de la prueba documental entregada al jurado).

Los médicos Eufrasia y Frida (acta del día 6 de junio) concluyen en su informe que se trata de una muerte de etiología violenta de tipo homicida. La causa del fallecimiento es un traumatismo craneoencefálico severo.

Tras la exposición de los hechos aportados en el hecho número 14, que sitúan al acusado en el lugar del crimen alrededor de las 2:30, y tras valorar las pruebas periciales previamente descritas, damos por probada la participación del acusado en la muerte de Palmira , pese a no encontrarse sus huellas imprimidas en el arma homicida, ya que como explica la policía número NUM009 en su declaración del día 29, “cuando coges un objeto para golpear lo normal es que no salgan huellas de nadie, de la persona que golpea, porque ya de primeras coges el objeto con fuerza, y eso implica que las huellas se deforman, es carne y esas deformidades desgastan las huellas a la hora de revelarlas y de su identificación”. La funcionaria menciona otras condiciones biológicas y ambientales (sudoración, sangre en las manos…) que complican la identificación de las huellas encontradas en el arma homicida. Sin embargo, sí que se encontraron huellas de Carlos Antonio en el interior de las lamas del radiador, correspondientes a los dedos auricular, anular y medio de la mano izquierda (informe de identificación lofoscópica – folio 245 y siguientes). Este investigado se descartó de la investigación debido

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JURISPRUDENCIA

a que no estuvo en la zona y la hora de los hechos como evidenció la posición de su teléfono móvil (acta del día 29 de mayo, declaración de la policía NUM009 ). Además, como indicó esta policía, estas huellas corresponden al desplazamiento o posado de un objeto (“cogerlo y trasladarlo tranquilamente”).

Pese a que el acusado Leandro durante su declaración duda de si en la foto proporcionada como prueba documental, en la que se observa al acusado Leandro a las 2:59 en el banco de La Caixa, este jurado da por probado que se trata de él, ya que así lo afirma el policía NUM024 el día 31 de mayo. De esta forma, damos por probada la situación de Leandro en el lugar del crimen entre las 2:30 y 2:57 de la madrugada del 11 de marzo de 2016.

Este jurado no ha tenido en cuenta para este veredicto las declaraciones de los testigos que declaran situaciones posteriores a las 2:59 ( Isidro , Mariano , Millán , Florencio , Hilario , Urbano ), ya que situamos al acusado fuera del lugar de los hechos, según su propia declaración, las fotos de las cámaras de seguridad de la sucursal de La Caixa cercana al lugar de los hechos (prueba documental entregada al jurado), y a las llamadas mencionadas por la fiscal durante la declaración de Leandro el día 29 de mayo, en las que Leandro intentó contactar con su hermano Justo desde las 3:12 a las 3:24 de ese día. Así mismo, no se han tenido en cuenta las declaraciones de Agueda y Natalia ni de Almudena debido a la escasa mención que hicieron del acusado Leandro .

También se ha tenido en cuenta la conversación de Facebook mantenida con su mujer (prueba documental aportada el 8 de junio- folio 1032 o 296) al día siguiente de los hechos, para poder establecer la participación del acusado en los hechos. En esta conversación el acusado menciona una frase autoincriminatoria que cita “el alcohol hace de una persona no ser persona” y el mismo le explica las lesiones visibles en su cara, que este jurado considera probadas que fueron causadas por la víctima en su defensa el día de los hechos”.

SÉPTIMO.- Para establecer que los acusados dieron muerte a Palmira prevaliéndose de la situación de superioridad que les proporcionaba actuar conjuntamente debilitando las posibilidades de defensa de la víctima, el jurado ha tenido en cuenta los siguientes elementos de convicción que ha considerado con el siguiente resultado:

“Debido a las razones anteriormente citadas, en concreto lo que dijo el testigo Balbino (acta del día 1 de junio de 2018) que hace constar que los acusados Justo y Leandro están en la puerta del bar Copacabana alrededor de las 2:30 del 11 de marzo, hablando con la fallecida, consideramos que ambos acusados están presentes durante el fallecimiento de la víctima, con lo que entendemos que queda probada la superioridad numérica. Los acusados también utilizan su complexión atlética para facilitar el resultado de la muerte”.

Por el contrario, por las siguientes razones, el jurado no ha considerado que concurra una situación de superioridad asociada al contexto circunstancial en que se produjo el hecho, es decir, que se produjese a altas horas de la noche, en un lugar solitario, muy poco concurrido y sin posibilidad de recabar ayuda:

“Consideramos el hecho no probado, ya que durante toda la noche hay un continuo trasiego de varios clientes: Millán , Isidro , Mariano , Florencio , dos personas no identificadas (según declara Balbino ) que entran en el Copacabana. Así mismo, durante los hechos a juzgar, existen dos bares abiertos muy cercanos al Copacabana: Bar Skorpio y Bar Sílex.

Debido a esto entendemos que no es un sitio solitario, pese a que Palmira estuviese sola trabajando dentro del local, entendiendo que este tipo de locales siempre funcionan en horario nocturno”.

OCTAVO .- Asimismo, se ha establecido que los acusados realizaron los hechos incriminados en estado de embriaguez, aunque afectando con diferente intensidad a su capacidad de culpabilidad

Así, en lo que concierne a Justo el jurado ha descartado que sus facultades estuviesen anuladas, al considerar:

“Durante la conversación que mantuvo el acusado en la filiación realizada por los policías con número NUM013 y NUM014 (acta del día 30 de mayo), el acusado mantuvo una conversación coherente con los policías, por lo que consideramos que no se encontraba en estado de embriaguez que anulaba su capacidad”.

Y también ha descartado que sus facultades se encontrasen gravemente afectadas:

“Según la declaración del testigo Balbino (acta del día 1 de junio) el acusado Leandro salió a vomitar en la puerta del club Copacabana, “iba muy bebido, más que Justo . Los dos habían bebido alcohol, iban bajo los efectos del alcohol”, dijo textualmente. Debido a esto consideramos que Justo iba menos ebrio que su hermano.

En la conversación que mantiene con los policías con número NUM013 y NUM014 (acta del día 30 de mayo), el acusado afirma que está lleno de sangre, pero que proviene de una pelea, intentando dar a entender que no proviene de la víctima, por lo que entendemos que está ocultando su participación en los hechos juzgados por lo que no consideramos que se encontrase en estado de embriaguez que disminuía considerablemente su capacidad para darse cuenta de lo que hacía”.

Para considerar, en cambio, que se encontraban levemente disminuidas:

“Según la declaración del testigo Balbino (acta del día 1 de junio). “Los dos habían bebido alcohol, iban bajo los efectos del alcohol”, dijo textualmente.

Según la declaración del policía NUM014 del acta del día 30 de mayo de 2018, en la que afirma que el acusado Justo cruzaba con prisa y tambaleante. Debido a esto, consideramos que el acusado se encontraba en estado de embriaguez, que disminuía levemente su capacidad para darse cuenta de lo que hacía”.

Y por lo que se refiere a Leandro , el jurado ha descartado que la ingesta de alcohol anulaba su capacidad de culpabilidad:

“Según la declaración del testigo Balbino (acta del día 1 de junio) el acusado Leandro salió a vomitar en la puerta del club Copacabana, “iba muy bebido, más que Justo . Los dos habían bebido alcohol, iban bajo los efectos del alcohol”, dijo textualmente.

Pese a esto, el acusado volvió a entrar en el club, y siguió hablando con Balbino y con su hermano, dirigiéndose al club Skorpio, y siendo capaz de mantener conversaciones coherentes. Además, posteriormente a los hechos, fue capaz de salir del local por su propio pie, haciendo varias llamadas al teléfono de su hermano. Debido a esto, consideramos que el acusado no se encontraba en estado de embriaguez que anulaba su capacidad”.

Aunque sí ha considerado que mermaba sustancialmente sus facultades:

“Según la declaración del testigo Balbino (acta del día 1 de junio) el acusado Leandro salió a vomitar en la puerta del club Copacabana, “iba muy bebido, más que Justo . Los dos habían bebido alcohol, iban bajo los efectos del alcohol”, dijo textualmente.

El propio Leandro declara que iba tomado, y consideramos cierto ese testimonio ya que ha sido corroborado por otros testimonios que hemos analizado durante la prueba”.

III FUNDAMENTOS DE DERECHO

PRIMERO.- Los hechos que se han declarado probados son constitutivos de un delito de homicidio ( arts. 138.2 a ) y 140.1.2a CP ), por cuanto los acusados dieron muerte a Palmira aplastando su cabeza con un radiador eléctrico, de casi diez kilogramos de peso, provocándole un traumatismo craneoencefálico que fue determinante de su fallecimiento.

Además, ninguna duda ofrece la imputación intencional del hecho que resulta de la propia forma de ejecutarlo, al dirigir un ataque brutal contra una zona vital provocando destrozos incompatibles con la vida.

Asimismo, en orden a la determinación de la pena, resulta aplicable lo establecido en el art. 183.2 a) en relación con el art. 140.1 2a, pues los acusados dieron muerte a la víctima inmediatamente después, es decir, de forma subsiguiente a haber atentado contra su libertad sexual.

SEGUNDO .- Los hechos que se han declarado probados también son constitutivos de un delito de agresión sexual ( art. 178 , 179 y 180.1. 2a CP ), puesto que los acusados, actuando conjuntamente, atentaron contra la libertad sexual de la perjudicada, forzándola a mantener una relación sexual completa (acceso vaginal) contra su voluntad. Para vencer su resistencia y ante su negativa a satisfacer sus deseos sexuales, la golpearon por todo el cuerpo consiguiendo, solo entonces y por la violencia ejercida, penetrarla vaginalmente.

En cambio, no resulta aplicable la agravación contenida en el art. 180.1 5a CP relativa a la utilización de instrumentos peligrosos en la violencia desarrollada para vencer la resistencia de la víctima. Sobre la concurrencia de los presupuestos fácticos del tipo agravado ningún pronunciamiento ha hecho el jurado, a la vista del contenido de las proposiciones 1a y 14a, en las que ninguna referencia se hace a los medios empleados para vencer la resistencia de la víctima. La omisión, que no fue objetada por las acusaciones en el trámite establecido en el art. 53 LJ , se traduce en la falta de pronunciamiento sobre la concurrencia de los presupuestos fácticos de la circunstancia de agravación, lo cual en este momento conlleva la imposibilidad de extraer consecuencia alguna en orden la aplicación del referido tipo agravado.

TERCERO.- De los anteriores hechos delictivos ambos acusados Justo y Leandro son responsables como autores ( art. 28 CP ), por haber ejecutado materialmente el hecho delictivo.

CUARTO .- En los hechos enjuiciados concurren las siguientes circunstancias modificativas de la responsabilidad:

En ambos acusados, la circunstancia agravante de abuso de superioridad ( art. 22.2 CP ), aplicable únicamente a la ejecución del delito de homicidio.

En efecto, ambos acusados aprovecharon la facilidad que, para ejecutar el hecho, les daba la situación de indefensión en que se encontraba la víctima, pues para darle muerte se prevalieron de su superioridad en número y de su mayor fuerza física, lo que produjo una disminución notable de las posibilidades de defensa de la perjudicada, situación de indefensión que fue buscada de propósito, como revela el hecho de que los acusados accedieran al lugar cuando la víctima se encontraba sola.

En Leandro , en la ejecución de ambos hechos delictivos, la circunstancia atenuante, eximente incompleta, de embriaguez ( arts. 20.2 y 21.1 CP ), pues la ingesta de bebidas alcohólicas alteró considerablemente su capacidad para adecuar su comportamiento al sentido de la norma, aunque sin llegar a anularla.

En Justo , en la ejecución de ambos hechos delictivos, la atenuante de simple de embriaguez ( art. 21.2 CP ), pues la ingesta de bebidas alcohólicas disminuyó levemente su capacidad para adecuar su comportamiento al sentido de la norma.

QUINTO.- En la determinación de la pena hemos de partir del marco de penalidad que resulta de aplicar a las penas previstas para los delitos de homicidio ( art. 138.2 a ) y 140.1..2a CP ), y agresión sexual ( arts. 178 , 179 y 180.1. 2a CP ), el juego de las circunstancias modificativas de la responsabilidad, agravante de abuso de superioridad ( art. 22.2 CP ) y atenuante de embriaguez, esta última con diferente intensidad para cada uno de los acusados, pues mientras que para Leandro se ha apreciado como muy cualificada, con los efectos previstos en los arts. 66.2 y 7 CP , para Justo se aplica como atenuante simple y, por tanto, sin el efecto privilegiadamente atenuatorio que permite imponer la pena inferior en grado.

En cualquier caso, una vez determinado el marco de penalidad aplicando las reglas establecidas en el art. 66 CP , procede impone a los acusados las correspondientes penas de prisión en su extensión mínima, al no haberse sometido a la consideración de este Tribunal circunstancia alguna que justifique la imposición de la pena en una extensión superior.

Consiguientemente, a Justo por el delito de homicidio ( arts. 138.2 a ) y 140.1. 2a CP ), concurriendo la agravante de abuso de superioridad y la atenuante simple de embriaguez ( art. 21.2), que se compensan entre sí ( art. 66.7 CP ), le corresponde la pena de quince años y un día de prisión y por el delio de agresión sexual ( arts. 178 , 179 y 180.1. 2a CP ), concurriendo la atenuante simple de embriaguez ( art. 21.2 CP ), la pena de doce años de prisión .

Por su parte, a Leandro por el delito dehomicidio ( arts. 138.2 a ) y 140.1. 2a CP ), concurriendo la agravante de abuso de superioridad ( art. 22.2 CP ) y la atenuante muy cualificada de embriaguez ( arts. 20.2 y 21.1 CP ), le corresponde la pena de siete años, seis meses y un día de prisión y por el delio de agresión sexual ( arts. 178 , 179 y 180.1. 2a CP ), concurriendo la atenuante muy cualificada de embriaguez ( arts. 20.2 y 21.1 CP ), la pena de seis años y un día de prisión .

Además, deberán imponerse las correspondientes penas accesorias de inhabilitación absoluta ( art. 55 CP ) y especial ( art. 56 CP ), las prohibiciones establecidas en los arts 48 y 57 CP , que participan de la misma naturaleza de pena accesoria y la medida de libertad vigilada ( arts. 140 bis y 192), con el contenido que en su momento se determine conforme a lo establecido en el art. 106.2 CP .

SEXTO.- La condena se extiende a la obligación de indemnizar los perjuicios derivados de la infracción ( arts. 109 y 110 CP ), en este caso en la cuantía interesada por la Ministerio Fiscal y por la acusación particular, que es la que se considera proporcionada a las circunstancias de este caso.

En efecto, para determinar el daño moral por el que deben ser resarcidos los familiares de Palmira hemos de considerar la intensidad del sufrimiento infligido a la víctima, sus circunstancias personales y la repercusión que el delito ha tenido en la vida de los perjudicados.

Pues bien, desde esta triple óptica, hemos de destacar la especial crueldad del hecho, que no solo incrementa el desvalor de la acción, sino también el daño moral infligido a los perjudicados; la edad de la fallecida, una persona joven, de cuarenta y dos años de edad, en plenitud de la vida y madre de una niña de once años de edad, la cual se encontraba exclusivamente a su cuidado; y la supervivencia de una menor de edad, de la que se ha hecho cargo la hermana de la fallecida, lo que a su vez supone una alteración sustancial en la vida personal y familiar de ambas perjudicadas.

En consecuencia, la indemnización de los perjuicios causados por el delito comprenderá las siguientes cantidades que se reconocen a favor de los siguientes beneficiarios: la suma de ciento treinta mil euros a favor de Virginia , hija de la fallecida; la suma de ciento diez mil euros a Natalia , madre de la fallecida; y la suma de ochenta mil euros a favor de Agueda , hermana de la fallecida y tutora de la menor.

SÉPTIMO.- Además, por encontrarse dispuesto en la ley, también hemos de condenar a la acusada al pago de las costas causadas por este proceso, incluidas las de la acusación particular ( art. 123 CP ).

F AL L O

En atención a todo lo expuesto este Tribunal HA DECIDIDO :

Condenar a Justo imponiéndole las siguientes penas y medidas:

Como autor de un DELITO DE HOMICIDIO ( arts. 138.2 a ) y 140.1. 2a CP ), concurriendo la agravante de abuso de superioridad y la atenuante simple de embriaguez (art. 21.2), a la pena de QUINCE AÑOS Y UN DÍA DE PRISIÓN, con las accesorias de inhabilitación absoluta durante el tiempo de condena y prohibición de comunicar con la hija de la fallecida, su hermana y su madre, de aproximarse a ellas, a su domicilio o lugar de trabajo a una distancia inferior a quinientos metros y de acudir y residir en la población de DIRECCION001 por el plazo de diecisiete años, imponiéndole además la medida de libertad vigilada durante un período de siete años con el contenido que se determine conforme a lo establecido en el art. 106.2 CP .

Y por el DELITO DE AGRESIÓN SEXUAL (arst. 178, 179 y 180.1. 2a CP), concurriendo la atenuante simple de embriaguez ( art. 21.2 CP ), la pena de DOCE AÑOS DE PRISIÓN, con la accesorias de inhabilitación absoluta y prohibición de comunicar con la hija de la fallecida, su hermana y su madre de aproximarse a ellas, a su domicilio o lugar de trabajo a una distancia inferior a quinientos metros y de acudir y residir en la población de DIRECCION001 por un plazo de catorce años, imponiéndole además la medida de libertad vigilada durante un período de cinco años con el contenido que se determine conforme a lo establecido en el art. 106.2 CP .

Condenar a Leandro imponiéndole las siguientes penas y medidas:

Como autor de un DELITO DE HOMICIDIO ( arts. 138.2 a ) y 140.1. 2a CP ), concurriendo la agravante de abuso de superioridad ( art. 22.2 CP ) y la atenuante muy cualificada de embriaguez ( arts. 20.2 y 21.1 CP ), la pena de SIETE AÑOS, SEIS MESES Y UN DÍA DE PRISIÓN, con las accesorias de inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo y prohibición de comunicar con la hija de la fallecida, su hermana y su madre de aproximarse a ellas, a su domicilio o lugar de trabajo a una distancia inferior a quinientos metros y de acudir y residir en la población de DIRECCION001 por el plazo de nueve años, imponiéndole además la medida de libertad vigilada durante un período de seis años con el contenido que se determine conforme a lo establecido en el art. 106.2 CP .

Y por el DELITO DE AGRESIÓN SEXUAL ( arts. 178 , 179 y 180.1. 2a CP ), concurriendo la atenuante muy cualificada de embriaguez ( art. 20.2 y 21.1 CP ), la pena de SEIS AÑOS Y UN DÍA DE PRISIÓN, con las accesorias de inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo, prohibición de comunicar con la hija de la fallecida, su hermana y su madre de aproximarse a ellas, a su domicilio o lugar de trabajo a una distancia inferior a quinientos metros y de acudir y residir en la población de DIRECCION001 por el plazo de ocho años, imponiéndole además la medida de libertad vigilada durante un período de cinco años con el contenido que se determine conforme a lo establecido en el art. 106.2 CP .

Los acusados indemnizarán conjunta y solidariamente a las perjudicadas en las siguientes cantidades: a Virginia , hija de la fallecida, con la suma de ciento treinta mil euros; a Natalia , madre de la fallecida, con la suma de ciento diez mil euros; y a Agueda , hermana de la fallecida y tutora de la menor, con la suma de ochenta mil euros.

Asimismo, los acusados se harán cargo del pago de las costas de este juicio, incluidas las de la acusación particular.

Notifíquese esta Sentencia de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 248.4o de la Ley Orgánica del Poder Judicial , haciéndose saber a las partes que contra la misma cabe interponer RECURSO DE APELACIÓN ante la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, lo que ha de hacerse ante esta misma Audiencia dentro de los diez días siguientes a la última notificación.

Así por esta mi Sentencia, de la que se llevará testimonio al Rollo de Sala, lo pronuncio, mando y firmo.

PUBLICACIÓN : Leída y publicada fue la anterior Sentencia en Madrid a veintinueve de junio de dos mil dieciocho.

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